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sábado, 28 de junio de 2014

Muestra Marta Porreta


 
 
Breve es la historia de Mar del Plata y es breve la historia de su devenir en el arte. Tal como ocurre con sus pobladores una gran mayoría de pintores y dibujantes tienen su origen o su formación foráneos y ciento cuarenta años no alcanzan para que las actividades artísticas de una sociedad definan su perfil.
 
La primera temática de los pintores fundacionales, impresionistas ellos, fueron escenas de puerto. Una pintura que mostraba a los hombres del mar en sus costumbres y su trabajo. Algún que otro marinista. De tanto en tanto un nombre que se evidenciaba. La Peña de Artistas Plásticos, Italo Grassi y la llegada a Mar del Plata de Demetrio Urruchúa quien en la Peña tenía su encuentro mensual con los integrantes de esa agrupación.
 
Fue entonces, que una chiquilina, casi nena, de nombre Marta Porreta, maravillada con la obra y la enseñanza de Urruchúa, fue aceptada en el  taller-escuela de la calle Carlos Calvo, del barrio de San Telmo, en Buenos Aires, pese a que el maestro daba clases únicamente a adultos Y así esta niña inició su formación en el dibujo y la pintura.
 
Cuando, autorizada por su maestro, expuso sus primeros trabajos Marta era muy joven, tenia 19 años y la crudeza de sus imágenes escandalizó. Lloró al recibir críticas demoledoras de sus anteriores maestros, no así de parte de Urruchúa y de otros grandes del arte argentino quienes, percibiendo su potencialidad, la alentaron en su crecimiento artístico y en la búsqueda del trazo propio. Aquel trazo, uno y único, que la diferenciaría del resto de sus colegas. La fuerza de su lenguaje formal, poco común en la pintura de una mujer, impuso su obra en las galerías de arte y su público.
 
Continuó Marta con su búsqueda y sus estudios, esta vez guiada por dos notables escultores: José Alonso y Leo Vinci. Pero su vocación  docente  determinó que antepusiera el aprendizaje y lucimiento de los discípulos del taller, por ella fundado, a la muestra de sus propios trabajos. Por otra parte era y lo sabía, aún joven en cuanto artista. Es que en el camino del pintor, cuando éste es genuino, no hay meta, ni margen, ni final. Es un puro andar y andar. Fue difícil para ella, conformarse con lo alcanzado, heredera de la severidad que caracterizó a aquel vasco magnífico quien aunque anarquista se encomendaba a San Eustaquio, patrono de los pintores.
 
Me arriesgo al afirmar que el trazo negro, negrísimo sobre la blancura del papel-soporte, ese trazo que es como una incisión, fue resultado de su paso por la enseñanza de Vinci y Alonso. ¿La propuesta? ingresar por ese trazo, esa brecha, sin limite alguno, hasta la profundidad a la que cada persona pueda acceder. Encontrarse cada alma, con  sus aspectos secretos, con aquello que no encuentra palabras para manifestarse.
 
La alegría con que Marta tomó cada momento de la vida  puede leerse en sus trabajos. Marta amaba la música. Sus ojos se encendían cuando hablaba de un determinado maestro o género musical. ¡El flamenco! ¡Como le gustaba la música flamenca! Y pienso entonces en aquellos dibujos en los que borbotea la superficie tal como los sonidos de una guitarra. O en el cante jondo precursor del intenso rojo, mas rojo que la sangre, en trabajos en los que interviene este color.
 
Marta hablando de los sabores. La mención de un vino, de un licor, de un extraño té de hierbas misteriosas cobraba en sus palabras la magia de los relatos de oriente.
 
Que difícil me resulta aceptar no encontrar a mi amiga más que en la soledad del pensamiento.
 
Pero, aquí caigo en la trampa de mi propia formación cultural. Digo: Marta murió, digo: Marta no está.
 
¡Mentira!
 
En verdad, nunca estuvo del todo, nunca perteneció a la realidad de lo cotidiano. Por lo tanto nunca se fue. Simplemente decidió abandonar un cuerpo, estuche vacío.
 
Y hoy, vos Marta, estallando de risa y ojos de chispa de fuego negro habitas en tus obras, en todos y en cada uno de quienes te queremos.  Y en el espíritu creativo de tus alumnos.
 
 

Magdalena Konopacki
Directora de Casa Museo Alberto Bruzzone
 
 

Texto para la inauguración de la Muestra de la obra de la dibujante Marta Porreta en el Foyer del Teatro Auditorium.
 

 
Marta Porreta
 
Parte de la obra de Marta Porreta se puede conocer en
Por Pablo Garat
 
Teatro Auditórium
Centro Provincial de las Artes
Boulevard Marítimo 2280 - Mar del Plata
Tel.: 0810-999-8173
 
Casa Museo Alberto Bruzzone

viernes, 27 de junio de 2014

Muestra Marta Porreta


A poco más de un año de su fallecimiento, Marta Porreta vuelve a proponernos dibujo y el riesgo del salto al vacío de la línea, en una exposición que reunirá buena parte de su producción.
 
El 26 de Junio a las 19, en el Foyer Alto del Teatro Auditórium, Centro Provincial de las Artes, quedará inaugurada la Muestra Marta Porreta, que abarcará lo más significativo de sus series etapas y momentos.
 
A la ocasión se sumará, además la bellísima Casa Museo Alberto Bruzzone que, los sábados 5 y 12 de julio a las 18, se vestirá de música y danza para ofrecer un momento intimo con la obra.
 
Serán semanas en las que la ciudad tendrá la oportunidad de volver a encontrarse con una gran dibujante que la habitó, que incansablemente la nutrió de imagen y de enseñanza, y la sembró de dibujo, con trabajo y en silencio.
 
“Yo no siento la necesidad de exponer seguido. Seguramente eso tiene que ver con mi manera, que es para adentro, como en mi manejo con el taller de dibujo. Trabajo mucho lo que es de la puerta hacia adentro y en mi propia obra sucede lo mismo. De vez en cuando, y no entiendo bien por qué, siento que tengo que estar en el mundo y entonces hago una muestra” (1). Dijo alguna vez Marta sobre este tipo de ocasiones. Pues, entonces, será una necesidad nuestra.
 
Aprender
 
Marta Porreta nació en Mar del Plata, el 17 de mayo de 1945… pero más allá de las formalidades, ella lo contaba así: “De chica dibujaba; me gustaba dibujar como a tantos chicos. Cuando tuve 14 años necesité orientación y fui a los cursos que dictaba Demetrio Urruchúa para tomar clases de dibujo y pintura. Y fueron de pintura, precisamente, mis primeras exposiciones colectivas” (2).
 
En su intenso camino de formación contó con la guía de prestigiosos y recordados artistas. “Fueron mis maestros: Demetrio Urruchúa, con quien aprendí dibujo, pintura y la conducta en el arte. José Alonso en escultura y algunos poetas que me enseñaron la belleza” (3).
 
A pesar de su preferencia por lo interno, por lo propio; a pesar de lo dicho y de lo actuado en consecuencia; sucedieron las muestras, los salones, las galerías y la lista terminó tornándose inevitablemente extensa. Son muchos los nombres de importantes instituciones que albergaron y albergan la obra de Marta. Quizá como consecuencia de haber asumido el riesgo.
 
Crear
 
“(…) el dibujo es puro riesgo, tiras una línea en un papel y sabes que si la seguís eso te lleva a la imagen o a tirar el papel, no podes retocar, borrar y poner algo encima, el dibujo de línea es un salto al vacío” (4). Así entendía y así afrontaba, sin concesiones, la disciplina de dibujar. “Yo soy muy dura con respecto a mis obras; creo que mi critico más fuerte soy yo. Generalmente pasado un tiempo – cuando me desprendo de la cosa emocional que me liga a la obra – me gusta menos. Eso me ha pasado siempre, salvo algún trabajo que lo sigo amando, esos que van quedando año por año, que me gustan siempre” (5).
 
Con esos preceptos recorrió el camino y la artista gestada en su interior acumuló en los papeles obras, series, discursos… pero de esos discursos genuinos, que sólo surgen del blanco total. “Yo no creo mucho en las búsquedas pensadas… Pienso que se van encontrando los cambios en la técnica de acuerdo a la necesidad. Además una cosa es consecuencia de la otra” (6).
 
Eva y las sombras, la serie de las muñecas, signos, de la patria, pies en vuelo, cuentos con espías, sólo por mencionar algunas de sus series más significativas, conformarían lo que visto muchos años después, desde este momento, es innegablemente una sucesión de consecuencias.
 
Suelta y libre en sus formas, obediente sólo al vacio que decía buscar en su interior al dibujar, atenta y dispuesta al mandato de su destino, Marta trazó con la línea de la enseñanza una guía que orientó y formó otra obra tan importante y trascendente como sus imágenes… sus alumnos.
 
“Enseñar”
 
Generaciones de alumnos y dibujantes, con el correr de los más de 30 años de puertas con manijas gastadas de tanto haber sido abiertas, pasaron por sus clases. “Busco que la obra y el que la hace sean una unidad, que el artista se identifique con lo que hace realmente. Por eso, todos los trabajos de los alumnos de un taller son distintos, pese a tener el mismo maestro. Hay una manera de ver distinta desde el comienzo, y eso lo veo. Aprendí a leer como es la persona a través del trabajo que hace, sé que necesita, que le tengo que aportar o que le tengo que sacar” (7).
 
“El tema de la enseñanza del arte, del dibujo, es una cosa muy especial. La base de mi trabajo con mis alumnos es conocerlos y partiendo de lo que son como ser, aporto mi conocimiento y experiencia creativa. Mi objetivo es asistirlo en su formación no “enseñarle” sino orientarlo. En una primera etapa enseño obviamente el manejo de la figura y de los materiales. Esto sirve para empezar. Cumplida la etapa y cuando la persona tiene algún lenguaje para expresarse, empieza el trabajo individual que es muy rico también para mí. Aportar en el crecimiento de otra persona como artista, es un gran compromiso. Y a la vez muy hermoso” (8).
 
Sería extensísima la lista de reconocidos y premiados artistas a los que en su taller orientó. No sería posible nombrarlos a todos en el espacio de esta nota y seguramente aunque se hiciera el intento siempre habría alguien más a quien agregar.
 
Todos ellos son los que saben que era cierto; que entre los tableros, las enormes hojas de papel escenografía y el carbón descansando en el piso, las palabras se confundían. Enseñar era orientar, obra y artista eran la misma cosa, y taller era… como ella misma lo definió en algún viejo catalogo “un grupo de trabajo que realiza una tarea de crecimiento a través de la expresión plástica. Partiendo de un estar atento al suceder de la propia experiencia y abierto y compartiendo las de los demás, cada uno recorre, desde sí mismo y por su propio camino el tránsito hacia el punto donde estos convergen: La unidad entre la obra y su hacedor” (9).
 
Y al final…
 
Al final, en Marta Porreta no hubo límites para la línea y el riesgo, no hubo fronteras entre la dibujante y el dibujo, como así tampoco las hubo entre la Maestra y los demás. “Considero que mi obra es todo. Mi cosa creativa esta también en cada clase que preparo, en lo que observo y pienso que puedo hacer para movilizar al otro de alguna manera. Es todo una unidad. No siento que este dividida, que una parte mía sea la dibujante y otro pedazo, la que enseña” (10).
 
Al final, en esta muestra nos encontraremos con esa unidad tan mencionada. Nos encontraremos con la obra de una gran dibujante, con el ejemplo de una Maestra y con el testimonio de la palabra de una persona, cumplida.


Fernando Del Cul
 
 
Fuentes:
(1) “La Obra como camino” Diario La Capital, 20 de marzo de 1993
(2), (3) y (9) Catalogo.
(4) “Dibujar banderas, otra forma de representar lo que pasa” Diario La Capital, 15 de Julio de 2003
(5) y (6) “Eva y las sombras en Buenos aires” Diario La Capital, 17 de mayo de 1979
(7) “Busco que el artista se identifique con su obra” Diario La Capital, 7 de mayo de 2002
(8) y (10) “La Obra como camino” Diario La Capital, 20 de marzo de 1993


 
Marta Porreta
 
Parte de la obra de Marta Porreta se puede conocer en
Por Pablo Garat
 
Teatro Auditórium
Centro Provincial de las Artes
Boulevard Marítimo 2280 - Mar del Plata
Tel.: 0810-999-8173
 
Casa Museo Alberto Bruzzone
 
Diario La Capital

miércoles, 25 de junio de 2014

Muestra Marta Porreta


La obra de la dibujante Marta Porreta será expuesta en Mar del Plata a partir del 26 de junio, en una amplia propuesta que abarcará lo más significativo de sus series, etapas y momentos.

Dos lugares de referencia para la cultura y la plástica de la ciudad serán parte: El Foyer Alto del Teatro Auditórium, Centro Provincial de las Artes, y la bellísima Casa Museo Alberto Bruzzone.

En el Auditórium, la muestra se inaugurará el jueves 26 de junio a las 19 y podrá visitarse hasta el día 13 de julio. Mientras que “El Bruzzone” ofrecerá dos encuentros programados para los sábados 5 y 12 de julio, a las 18, en los cuales la música, la danza y un entorno único, favorecerán una comunicación intima con la obra.

Fundamental para el desarrollo del arte plástico marplatense por sus más de 30 años de enseñanza formando reconocidos y premiados dibujantes, Marta desarrolló además una incansable labor creativa que la hizo merecedora de salas en importantes galerías y la llevó a formar parte de colecciones y museos locales, nacionales e internacionales.

A poco más de un año de su fallecimiento, esta muestra se propone el encuentro con la obra y el legado de una dibujante de raza.
 

 
Marta Porreta
 
Parte de la obra de Marta Porreta se puede conocer en
Por Pablo Garat
 
Teatro Auditórium
Centro Provincial de las Artes
Boulevard Marítimo 2280 - Mar del Plata
Tel.: 0810-999-8173
 
Casa Museo Alberto Bruzzone